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15 septiembre 2020

BERNARDO DE GÁVEZ - MIGUEL DEL REY Y CARLOS CANALES


En estos últimos tiempos parece que se está rehabilitando la memoria de personajes de la Historia de España que habían sido olvidados, bien por ignorancia, bien por mala fe. Afortunadamente personajes como Blas de Lezo, del que ya nos hemos ocupado en esta bitácora en varias ocasiones, o Bernardo de Gálvez , están de moda. Son muchos los libros que se ocupan de sus vidas. Novelas, biografías y diversas publicaciones. Incluso Blas de Lezo estuvo a punto de ganar un concurso para dar nombre a uno de los últimos buques de la Royal Navy. La Pérfida Albión no lo consintió y eliminó su nombre de los candidatos. 
La obra que nos ocupa está dedicada a Bernardo de Gálvez. Su padre y su tío ocuparon los puestos más altos de la Administración con Carlos III, y como estaba bien recomendado, pronto entró al servicio de la corona. Se curtió en la frontera de Nueva España donde luchó contra los apaches. Pero donde de verdad alcanzó renombre fue con la toma de Mobile (Alabama) y Pensacola (Florida), en aquellos tiempos en manos de los ingleses. El hecho de que estas conquistas tuvieran lugar durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, ha llevado al error de que se le considerara como un aliado de los rebeldes. En realidad Gálvez actúo exclusivamente al servicio y en interés de España. Se aprovechó la guerra para intentar recuperar asimismo, Menorca y Gibraltar, y socavar lo máximo posible la posición inglesa en el Caribe. No se consiguieron todos los objetivos pero sí se recuperó Menorca y los enclaves continentales de Centroamérica que habían ocupado los ingleses. 
Unos años más tarde todas aquellas posesiones pasaron a otras manos. Con estas conquistas se inció inexorablemente el declive del Imperio español, que alcanzaría su cenit a finales del siglo siguiente.
Un interesante libro sobre un personaje que lamentablemente murió demasiado joven ocupando el puesto de virrey de México y que no dio de sí todo lo que de él se esperaba. 
En Estados Unidos se le considera poco menos que un héroe nacional y en su honor hay plazas y ciudades que llevan su nombre. 

 

09 septiembre 2020

LA SAGA DEL RETORNO (CINCO LIBROS) - ORSON SCOTT CARD

Cuando la Humanidad llegó al planeta Armonía hace cuarenta millones de años, instalaron un potente ordenador, que a través de innumerables satélites, podía controlar los pensamientos y las acciones de la gente. Su finalidad es que la Humanidad no vuelva a autodestruirse. Pero poco a poco los satélites han ido estropeándose y la influencia del Alma Suprema, personificación de ese ordenador, idea un plan para devolver a la Tierra a un puñado de elegidos que aún pueden comunicarse con ella, con la esperanza de salvar a la Humanidad.
Confieso que sólamente he leído los tres primeros volúmenes y unas veinte páginas de cada uno de los restantes. No sé si en un futuro leeré los libros IV y V. No me ha gustado tanto como para volver para terminar la aventura. La verdad es que me da igual lo que les pase a los personajes, ni lo que haya podido pasar en la Tierra cuarenta millones de años después. 
El autor es conocido sobre todo después de la adaptación al cine de su libro El Juego de Ender. Si bien ése y toda su extensa pléyade de secuelas las leí en un sorbo, con ésta no he conseguido empatizar. 

 

25 agosto 2020

EL LEGADO DE LOS ESPÍAS - JOHN LE CARRÉ

Un espía retirado hace muchos años, es requerido por su antiguo servicio para dar cuentas sobre una operación fallida. Esto da pie a revivir una vieja historia ya contada desde otro punto de vista. 
Es una continuación de El Espía Que Surgió Del Frío que yo recomendaría leer primero.
El género novelesco de los espías es uno de mis favoritos, pero el de la antigua usanza. Con personajes ocultos en oscuros callejones, envueltos en gabardinas con el cuello alzado y  sombrero de ala ancha, mientras una inclemente lluvia les empapa. Con complicadas planes que se traman en oscuros y secretos edificios. Microfilms y encuentros a escondidas para pasar documentación. El viejo sabor de Berlín Oriental.
Ahora las novelas de espías no tienen cabida. Todo es tecnología, satélites que vigilan, micrófonos direccionales y objetivos fotográficos ultrapontentes. No existe ese factor analógico que hace impredecible cualquier situación. Una pena que vaya desapareciendo aunque viejos maestros del género se nieguen a sucumbir aún a cuenta de revivir a sus viejos personajes.
 

13 agosto 2020

LA MUERTE DEL COMENDADOR - HARUKI MURAKAMI


Un pintor de retratos con problemas personales se recluye en una casa de la montaña para encontrarse a sí mismo. Un cuadro, una idea, un vecino rico, una niña y su tía irán dando forma a una historia, que como suele ser habitual en este autor, se sale por los lados de la normalidad.
El autor se maneja bien entre lo normal y lo que no lo es, pero lo cuenta de tal manera que lo anormal parece que sucede como si no hubiera otra forma de que ocurriese. Es decir la normalidad de lo anormal. Es el "realismo mágico" de García Márquez y Juan Rulfo, pero trasladado al otro lado del Pacífico.
En cualquier caso, Desocupado Lector, una buena novela. Sin embargo no me ha gustado tanto como otros libros. La espera no ha merecido la pena. Otros dirán que es una obra maestra, que el autor se ha superado a sí mismo. A mí me ha aburrido por momentos. Creo que en esta obra abusa de lo mágico, relegando el realismo a un simple marco en el que encajar la historia. Lo que más me gusta de este autor es la sutileza, la penumbra, los difusos límites entre lo real y lo irreal. En esta obra esos límites están más delimitados y a mí juicio eso le resta parte del encanto de otras obras.
 

25 julio 2020

EL ADELANTADO JUAN DE OÑATE - ÁLBER VÁZQUEZ

Junio de 1601.  Tres centenares de exploradores emprenden desde Nuevo México una ruta hacia el este en busca del mítico reino de Quivira. En aquel reino esperaban encontrar grandes riquezas: oro, plata, piedras preciosas.
No he considerado a este autor uno de mis preferidos pero sin yo quererlo conscientemente he ido acumulando libros suyos. Siempre he disfrutado con su lectura, si bien este me ha gustado menos. 
Me gusta de este autor que recupera una parte de la historia de España que ha sido olvidada. He leido sobre Blas de Lezo, sobre el San Telmo, aquel barco que fue el primero en llegar a la Antártida y del que no quedan registros, de los dragones de cuera, y ahora toca el turno a Juan de Oñate, el último conquistador.
Y como todo esto está de actualidad os dejo un enlace a una entrevista que le hicieron al autor a cuento de la intención de retirar una estatua de Oñate en Nuevo México. En ella llama de todo a los iconoclastas que intentan derribar las estatuas por que a los tontos les resultan incómodas.


13 julio 2020

ESPAÑOLES, APACHES Y COMANCHES - MARIANO ALONSO BAQUER


Esta obra no se trata de un ensayo o libro de divulgación. Es una tesis doctoral. Su autor es un teniente general del Ejercito de Tierra, que tras retirarse se sacó su doctorado presentando esta tésis que le valió la calificación de Cum Laude.
El autor participó en una expedición española en los años 90 del siglo pasado, siguiendo el Camino Real Español que discurre por el sur de Estados Unidos. Durante la expedición descubrió que la huella que allí se dejó durante siglos aún era visible. Banderas como las de Alabama o Florida mantienen la cruz de Borgoña como tributo a su pasado español, e infinidad de vestigios históricos pueblan aquellas tierras.
Durante siglos los españoles intentaron incorporar a las posesiones de la corona las tierras de lo que actualmente es el norte de México y el oeste y sur de Estados Unidos llegando las expediciones españolas incluso a Utah y más al norte. Montana, que actualmente linda con la frontera canadiense también tuvo presencia española, prueba de ello la divisa de su escudo "Oro y Plata" o su propio nombre del estado.
La ocupación de aquellos territorios poblados por distintas tribus, que en su mayoría eran nómadas, viviendo de la caza y la recolección, no fue fácil. Muchas veces el choque de culturas provocó guerras, muertes y venganzas por uno y otro lado. Otras veces se mantuvo la paz, viviendo y comerciando entre ellos. Incluso llegaron a existir compañías militares como las de los opatas que lucharon eficazmente contra los apaches. Para llevar a cabo la colonización de lo que dio en llamarse las provincias internas en primer lugar llegaban los misioneros que instalaban una misión e intentaban cristianizar a los indios. No siempre lo conseguían pero allí donde conseguían asentarse, pronto llegaban colonos a establecerse, y con ellos los presidios. 
Los presidios no tenían la acepción que conocemos actualmente. En aquella época se entendía como un establecimiento castrense en el que vivía la población militar, normalmente acompañada de sus familias. Eran lugares de frontera y se instalaban allí donde había que proteger a la población, tanto indios como españoles. 
Un presidio estaba al mando de un capitán, un par de tenientes y sargentos, y un número variable de soldados. Normalmente inferior a la centena. Los presidios se trasladaban de sitio según iba avanzando o retrocediendo la frontera, o si había problemas en algún determinado lugar. Desde California hasta el golfo de México hay una larga frontera, unos 3500 kilómetros. En el reglamento de 1772 se intentó que hubiera un presidio cada cuarenta o cincuenta leguas, aproximadamente unos 150 kilómetros. Toda esa distancia debía ser patrullada constantemente para evitar las razias de las tribus hostiles que atacaban los ranchos y poblaciones para abastecerse. Especialmente codiciados por los apaches eran los caballos. Cada presidio disponía de seis o siete caballos por cada soldado más una mula. Este ganado debía ser vigilado, con lo cual parte de la dotación del presidio debía dedicarse a ello, con lo que las labores de patrulla se veían afectadas. 
Esta tesis se centra en los problemas de frontera que hubo durante los reinados de Carlos III y  Carlos IV. Es un trabajo concienzudo, bien documentado. A menudo adolece de exhaustivo poniendo listas interminables que le restan amenidad y aportan poco. La edición tampoco es demasiado buena, y le haría falta una maquetación más digna. La obra lo merece. Tiene además una gran ventaja: es accesible para cualquiera que esté interesado en el tema a través de este enlace: Españoles, Apaches y Comanches. 

Durante estos días, mayo y junio de 2020, ha habido protestas a través de todo el mundo por la muerte de un ciudadano negro en Mineápolis, al que un policía blanco le asfixió al detenerlo. A raíz de estas protestas se derribaron y vandalizaron varias estatuas de personajes célebres no sólo en Estados Unidos: Edward Colston, comerciante de esclavos y filántropo, si ello es posible, Leopoldo II de Bélgica, propietario del Congo, Cristóbal Colón, Jefferson Davis, general confederado, fray Junípero Serra, misionero que desarrollo su labor en California. Todos estos personajes han caído en el mismo saco sin hacer distingos. 
No tengo ánimo de polemizar pero leer esta obra podría hacer cambiar de opinión a algunos: es cierto que los españoles se asentaron en terrenos en los que vivían otros pueblos, que lucharon con ellos y finalmente los dominaron, pero también es cierto que en el ánimo de los españoles no estaba excluir sino incluir a aquellos pueblos. Prueba de ello es la expedición Balmis, que llevó la vacuna de la viruela a todas las posesiones españolas alrededor del mundo. Años más tarde los Estados Unidos tuvieron la soberanía de aquellas tierras y entonces sí que se expulso a los indios de sus tierras, ubicándolos en reservas, muchas veces a cientos de kilómetros de sus lugares de origen y en parajes inhóspitos, y se usó la viruela como arma biológica contra una población desprotegida. Como se decía en aquella época, el mejor indio, el indio muerto. En esta misma bitácora ya hablé de un libro que se ocupaba de este mismo tema Guerras Apaches
Y ya lo dejo que me he excedido más de lo que es común en esta bitácora y por lo que te pido disculpas querido Desocupado Lector.



24 junio 2020

GUERRAS MESCALERO EN RÍO GRANDE - ÁLBER VÁZQUEZ

A finales del siglo XVIII las fronteras de Nueva España no estaban bien delimitadas. Sólo se sabía que iban desde el norte de California hasta Luisiana. A lo largo de esos 3500 kilómetros iban y venían multitud de indios de tribus tan evocadoras como apaches, comanches, navajos y otros menos conocidos como pimas o sumas. 
El procedimiento expansivo era sencillo: primero iban los misioneros, después los colonos que construían sus ranchos en aquellas tierras y los soldados que se instalaban en un presidio con un capitán al mando, y que encargaban de la seguridad de los colonos. A su alrededor fueron creciendo muchas ciudades que aún hoy mantienen el nombre que sus fundadores les dieron, como por ejemplo Santa Fe, la capital estatal más antigua de los Estados Unidos.
Los apaches eran una de las tribus más belicosas de Nueva España. Se dividían en varios grupos: mescaleros, lipanes, chiricahuas. Y cada grupo en grupos más pequeños dirigidos por un guerrero. Eran tribus mayoritariamente nómadas, que vivían de la caza y, con la llegada de los españoles, con los que mantenían una relación de tensa paz, del robo de ganado en los ranchos.
El libro arranca con la victoria de una fuerza combinada de dragones de cuera y apaches mescaleros, sobre los apaches lipanes. Esa cooperación parece ser un buen punto de partida para intentar asentar a los mescaleros y que dejen de importunar a los colonos españoles.
Pero aún es demasiado pronto para que los apaches acepten soltar el hacha de guerra y agarrar el arado y como confundirían a un gallego que se encontrasen en una escalera, la cosa no acaba como a de Croix, virrey español, le gustaría.
El libro no escatima en detalles escabrosos. Unos y otros son hombres duros. Acostumbrados a matar y sufrir, para seguir viviendo. 
En esta bitácora ya se dio cuenta de tres libros anteriores del mismo autor y de temática similar:
En estos enlaces también podrás, querido Desocupado Lector, más información sobre los dragones de cuera.
Me gusta este autor. Me gusta como escribe, como trata a sus personajes. La atmósfera que siempre está presente en la narración y que no deja que se te olvide que hace frío o calor, si hay sed o hambre. Disfruto con su lectura.