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31 enero 2020

EL MAPA DEL FIN DEL MUNDO - IGNASI SERRAHIMA


En 1519 unos cuantos tipos se metieron en unos pocos cascarones de nuez y se propusieron llegar de aquí a las Molucas atravesando casi todos los océanos del mundo. Muchos dejaron la vida en el empeño. Otros se volvieron a España antes de lo debido y otros se quedaron, digamos, de vacaciones forzosas allí donde la mala suerte les obligó.
Finalmente dieciocho de aquellos valientes llegaron a España después de dar la vuelta a la Tierra. Tres años tardaron en hacer ese periplo.
En aquella época España y Portugal se disputaban el dominio del mar. Los nuevos territorios descubiertos en América estaban en disputa y con la mediación de la Iglesia se acordó en Tordesillas repartirse el mundo. Se fijó un meridiano en medio del Atlántico. Al este todo para los lusos, al oeste para los españoles. Esto implicaba que para ir a las islas de las especies, al otro lado del mundo, sólo hubiese un camino conocido: bordeando África y Asia. Carlos I necesitaba dinero para sus guerras en Europa, así que con ayuda privada organizó una expedición, comandada por Magallanes, un exiliado portugués, para buscar el supuesto paso del oeste y el acceso a las grandes riquezas en especias de las Molucas.
La expedición pese a ser española estaba comandada por portugueses y los roces fueron constantes. Incluso hubo deserciones. Finalmente consiguieron llegar. Magallanes murió en una refriega y Elcano hubo de tomar el mando de la expedición. 
Para el tornaviaje Elcano decidió volver por la ruta portuguesa, pero navegando directamente, atravesando el Índico, hacia el cabo de Buenaesperanza. Esto suponía por un lado evitar las guarniciones portuguesas de las costas de Asia y África, pero por contra, el viaje obligaba a no poder conseguir suministros. Se llenó el barco con todo lo que se pudo de especias, comida y bebida, y se acometió la vuelta. 
Hasta que no llegaron a Cabo Verde, ya en el Atlántico, no tocaron tierra, y lo hicieron por la falta de comida y bebida. Allí debieron dejar a parte de la tripulación que fue apresada por los portugueses. 
Finalmente llegaron a España y Elcano fue recibido como un héroe. Pero nunca se le gratificó como se le debía y poco más tarde murió en otra expedición en medio del Pacífico.
Aprovechando que se cumple el quinto centenario de la efemérides, han proliferado los libros dedicados a esta gesta. En éste, el autor nos presenta a un Elcano bastante humano. Con sus defectos y sus bajas pasiones, pero íntegro y un excelso marinero. Magallanes y otros personajes, como Carlos I o Antonio de Pigafetta, primer cronista del viaje, no salen tan bien parados.
En esta misma página puedes encontrar, Desocupado Lector, bajo la etiqueta de Historia Naval algunos libros dedicados a este tema.



22 enero 2020

EL NEGOCIADO DEL YIN Y EL YANG - EDUARDO MENDOZA


En 1975 Franco estaba a punto de fallecer y el porvenir político en España era algo más que incierto. En Nueva York vive nuestro protagonista, un funcionario de la Cámara de Comercio que vive a sus anchas sin más preocupaciones que ir a trabajar. Allí coincide con un viejo conocido, el príncipe Tukuulo, pretendiente al trono de un imaginario reino ahora subsumido en la Unión Soviética. El príncipe le encarga la tarea de llevar una carta a Japón, y ahí empezará un viaje vital lleno de sorpresas e incertidumbres.
El autor es bien conocido por ser hábil en el manejo de la ironía y el humor que pueblan la mayoría de sus libros. En este también se da el mismo caso, si bien, la historia es un poco tontorrona. Es un libro que ni fu ni fa. Una obra que seguramente se pierda en la noche de tu memoria Desocupado Lector. El título no está nada claro a qué viene e incluso el mismo autor debe poner una nota al final del libro para explicar el motivo. Y también llama la atención que ni en la faja que adorna el libro, ni en las solapas se pongan las habituales comillas "genial, obra maestra" Por contra en la faja que viene con el libro nos habla de El Rey Recibe, la siguiente aventura del protagonista de este libro, y curiosamente, ésta sí que es una obra maestra, divertida y fabulosa.
En cualquier caso, la habilidad del autor, hace que el libro se lea con agrado.




16 enero 2020

UN HOMBRE DECENTE - JOHN LE CARRÉ


El protagonista, un viejo espía de casi cincuenta años, está próximo a la jubilación, pero recibe el encargo de dirigir una pequeña oficina que se encarga de espías y colaboradores de bajo nivel. Como también es un apasionado del badmington, sí, también los hay querido Desocupado Lector, de vez en cuando juega con otro apasionado aficionado y se juegan una cañitas mientras hablan de Trump, de Oriente Próximo y el Brexit. 
Entre unas cosas y otras y un montón de burocracia, monta una operación para atrapar a un agente inglés que vende secretos a los rusos. Pero la operación no sale como debería y se ve en la necesidad de recurrir a toda su experiencia para seguir siendo un hombre decente. 
El autor es un clásico de las novelas de espías y tiene varios títulos memorables como El espía que surgió del frío o menos memorables como Un espía perfecto. También tiene uno de los personajes más reconocibles del mundillo como es George Smiley. Así que no le faltan credenciales al libro a priori. No es un mal libro de espías, pero se pierde en la burocracia y falta trabajo de calle, con persecuciones y callejones oscuros donde ocultarse y zafarse de los que te persiguen. A día de hoy y gracias a los medios técnicos, supongo que la vida del espía es muy diferente a cómo la contaban en los tiempos de la Guerra Fría. Lo que me lleva a preguntarme si a día de hoy pueden seguir existiendo novelas de espías de calidad. 
Este género es uno de mis favoritos pero de las últimas novelas que he leído no he encontrado ninguna que sea propiamente típica del género. Más bien son como pelis de suspense, como la serie de John Puller, cuyas reseñas podrás encontrar en las etiquetas. Así que seguiremos esperando que alguien escriba una buena novela de espías.

10 enero 2020

HECATOMBE - WILLIAM GERHARDIE


El protagonista es un novelista vividor y aventurero que acude a un gran magnate de Fleet Street para intentar venderle un folletín. Cuando empieza a leer el magnate se da cuenta de que los personajes no le son ajenos y que se trata de personas cercanas a él. Llevado por la curiosidad contrata al escritor para que acabe la historia. 
Todo gira en torno a una familia de rusos blancos, exiliados en Europa, y con pocos medios, el más relevante de los cuáles es la hermosura de sus hijas, y con muchas ganas de vivir la vida loca en los locos años 20 del siglo XX.
El protagonista y su circo viven varias aventuras y desventuras amorosas, hasta que se produce la gran hecatombe que da nombre a la obra.
Como cada fin de año, intento leer una obra humorística pero mis intentos chocan año tras año con la realidad de una literatura que, ¡ay! lo pierde todo en la traducción. No es gracioso, apenas algunas situaciones y respuestas risibles, pero muy lejos de divertir. Estuve a punto de dejar de leer varias veces pero el hecho de no saber a qué venía el título me empujaba a leer y leer, con la esperanza de no ver defraudado mi ansia. Es más bien una sátira que una novela humorística.
Ahora destriparé el porqué de ese nombre y así, Desocupado Lector, te ahorraré la molestia de leerte este libro:
Lord de Jones es un eminente científico que anhela, tapando los cráteres de los volcanes, multiplicar la producción del agro. También descubre la fisión del átomo, lo que provoca que el mundo desaparezca, de ahí el título, pero consigue aislar una montaña alpina de la destrucción. En ese pequeño planeta de quince kilómetros de diámetro, cinco hombres y dos mujeres, tienen la responsabilidad de formar una nueva humanidad, libre de todos los vicios que la vieja humanidad tenía.