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24 junio 2020

GUERRAS MESCALERO EN RÍO GRANDE - ÁLBER VÁZQUEZ

A finales del siglo XVIII las fronteras de Nueva España no estaban bien delimitadas. Sólo se sabía que iban desde el norte de California hasta Luisiana. A lo largo de esos 3500 kilómetros iban y venían multitud de indios de tribus tan evocadoras como apaches, comanches, navajos y otros menos conocidos como pimas o sumas. 
El procedimiento expansivo era sencillo: primero iban los misioneros, después los colonos que construían sus ranchos en aquellas tierras y los soldados que se instalaban en un presidio con un capitán al mando, y que encargaban de la seguridad de los colonos. A su alrededor fueron creciendo muchas ciudades que aún hoy mantienen el nombre que sus fundadores les dieron, como por ejemplo Santa Fe, la capital estatal más antigua de los Estados Unidos.
Los apaches eran una de las tribus más belicosas de Nueva España. Se dividían en varios grupos: mescaleros, lipanes, chiricahuas. Y cada grupo en grupos más pequeños dirigidos por un guerrero. Eran tribus mayoritariamente nómadas, que vivían de la caza y, con la llegada de los españoles, con los que mantenían una relación de tensa paz, del robo de ganado en los ranchos.
El libro arranca con la victoria de una fuerza combinada de dragones de cuera y apaches mescaleros, sobre los apaches lipanes. Esa cooperación parece ser un buen punto de partida para intentar asentar a los mescaleros y que dejen de importunar a los colonos españoles.
Pero aún es demasiado pronto para que los apaches acepten soltar el hacha de guerra y agarrar el arado y como confundirían a un gallego que se encontrasen en una escalera, la cosa no acaba como a de Croix, virrey español, le gustaría.
El libro no escatima en detalles escabrosos. Unos y otros son hombres duros. Acostumbrados a matar y sufrir, para seguir viviendo. 
En esta bitácora ya se dio cuenta de tres libros anteriores del mismo autor y de temática similar:
En estos enlaces también podrás, querido Desocupado Lector, más información sobre los dragones de cuera.
Me gusta este autor. Me gusta como escribe, como trata a sus personajes. La atmósfera que siempre está presente en la narración y que no deja que se te olvide que hace frío o calor, si hay sed o hambre. Disfruto con su lectura.


18 junio 2020

EL FACTOR HUMANO - JOHN CARLIN


El apartheid.
En 1948 la minoría blanca en el poder instauró un sistema que le garantizaba que no sería desalojada del poder. Segregó a la población por su pertenencia a un grupo racial en el que los blancos tenían la mayoría de los derechos políticos y el resto de la población sólo de manera residual.
A finales de los años 80 del siglo pasado Nelson Mandela fue liberado de prisión. Estuvo en ella casi treinta años por oponerse al Apartheid. La presión interior y exterior forzaron al régimen surafricano a abrir una línea de diálogo con el Congreso Nacional Africano, cuyo máximo exponente era Mandela. Se inició así una transición a un estado plenamente democrático hasta que en 1994 se celebraron las primeras elecciones completamente democráticas, en las que resulto ganador el CNA. Mandela presidió el primer gobierno de unidad nacional en el que había representantes de casi todos los partidos políticos. 
Este libro cuenta toda aquella transición que culminó simbólicamente con la victoria de Sudáfrica en la Copa del Mundo de Rugby de 1995.
Nelson Mandela entendió que no podía haber una verdadera reconciliación sin integrar a los blancos en el proceso. Cuando todo el mundo esperaba una reacción opuesta en contra de la población blanca; la abolición de los símbolos del apartheid, como la bandera, el himno o los Springboks, nombre que recibe la selección de rugby del país, él sorprendió a todos manteniéndolos, e incluso apoyándolos. 
Hasta aquí más o menos la gran política. 
Pero este libro pone el énfasis en el rugby. Este deporte es el deporte de los afrikaners, de la clase dominante, del apartheid. La selección del país es llamada los Springboks, una gacela de aquellas tierras, que llevan bordada en sus camisetas. Los negros tenían vetado jugar para la selección y la población negra invariablemente apoyaba a todo equipo que se enfrentara a ella. Sus jugadores eran odiados por los negros y venerados por los blancos. 
Cuando el CNA llegó al poder quiso cambiar el color verde y oro de las camisetas y la gacela de su camiseta, pero Mandela se opuso, argumentando que si les quitaban a los afrikaners lo que más amaban nunca aceptarían integrarse en la nueva república. Finalmente se salió con la suya y los Springboks mantuvieron sus señas de identidad, pero también añadieron a su escudo la flor de la protea símbolo de la nueva nación.
Para el que no lo sepa Sudáfrica es al rugby lo que Alemania al fútbol. Tal es su importancia y el único equipo históricamente capaz de plantar cara a los todopoderosos All Blacks neocelandeses.
Los Springboks sufrieron decenios de ostracismo. Apenas jugaron unos cuantos partidos internacionales en los años 80 y siempre que lo hacían fuera de Sudáfrica, rodeados de gran polémica. En 1987 se organizó la primera copa del mundo a la que no fueron invitados. Cuatro años más tarde tampoco lo fueron. Pero en  1995 organizaron ellos la Copa del Mundo. Mandela vio la posibilidad de que toda la población se volcará con el equipo, y para ello no escatimó esfuerzos: se aprendió las dificilísimas reglas del juego, se interesó por las noticias sobre el deporte, y se reunió con el capitán de los Springboks, Ruan Pienaar, con el que trabó una relación muy especial. Incluso aparecía en público con la gorra y la camiseta de la selección.
En la película de Invictus se narra muy bien toda esta intrahistoria desde el punto de vista más rugbistico.
Recuerdo aquel junio de 1995. Época de exámenes finales. Un amigo y yo nos fuimos al pueblo a estudiar todo el fin de semana, lejos de las distracciones de la gran ciudad. A la hora del partido me recorrí todos los bares del pueblo buscando uno donde televisaran el partido. Finalmente encontré uno: El Gheto. Era el único cliente del bar. El único espectador de la final. Recuerdo que al principio no sabía muy bien con quien iba pero según iba desarrollándose el partido me fui decantando por los Springboks. Cuando Stransky marcó el drop definitivo no pude evitar soltar un "bien". Me alegró la victoria de Sudáfrica, pero en aquella época era ajeno a todo lo que aquello significaba. 
Aconsejo leer el libro y ver la película para tener una visión lo más completa posible de esta bonita historia. Y ya si ves la final eso ya sería la caraba. Y recomiendo vivamente su lectura a nuestra clase política. Alguna cosa interesante podrían aprender.

06 junio 2020

CON FINA DESOBEDIENCIA - FERMÍN DE LA CALLE


Se cuenta que un chico llamado William Webb Ellis, estudiante de una escuela de Rugby, un día de 1823 que estaba jugando con unos compañeros a la pelota, la agarró con las manos y salió corriendo con ella para anotar un tanto. La idea prosperó entre sus condiscípulos y ese día empezó a gestarse lo que después sería conocido como Rugby.
Estos inicios forman parte de la leyenda de este deporte aunque investigaciones posteriores han puesto en duda incluso la existencia de su protagonista.
Desde entonces y hasta hoy en día han pasado infinidad de hechos dignos de contarse, y este libro nos cuenta un buen ramillete de hechos más o menos ilustres.
Cuando terminé de leer este libro pensé que había tres tipos de personas:
- los que saben de rugby y lo han jugado
- los que conocen el rugby simplemente como deporte, es decir sillonball, 
- y los que no tienen ni idea de rugby.
¿A qué tipo de personas va destinado este libro?
Si eres del primer grupo la mayor parte de lo que se cuenta en este libro ya lo habrás oído. Las explicaciones del reglamento no te aportarán nada. Sí disfrutarás con alguna anécdota que desconocías y te hará recordar partidos que viste hace mucho tiempo, y descubrirás datos de otros que no conocias.
Si eres del tercer grupo y no tienes ni idea de este deporte, disfrutarás con las historias y aventuras que se cuentan, pero el reglamento, las posiciones de los jugadores y otras descripciones técnicas serán difícilmente entendibles. A veces son incomprensibles para los propios jugadores y aficionados.  
En cambio, si eres del segundo grupo, como es mi caso, te gustará leer cosas curiosas que han pasado en los casi doscientos años de este hermoso deporte y que posiblemente ignorabas. 
Está muy bien editado. Al inicio tiene unas infografías que explican cómo es el terreno de juego y la disposición de los jugadores sobre él. También dispone de un glosario de términos rugbísticos y una bibliografía bastante extensa con enlaces a noticias. 
Hoy día disponemos de plataformas en las que podemos ver partidos completos y la mayoría de las acciones que se narran en el libro, como el mejor ensayo de la historia o el ensayo del fin del mundo. Hay cientos de videos de rugby con los mejores ensayos de todos los tiempos,  las acciones más famosas o las peleas más escalofriantes.
También se ocupa de la pequeña historia del rugby español y el autor aprovecha un lamentable hecho ocurrido en 2018 que nos dejo sin mundial, para meterse con su odiada cúpula de la federación española de rugby.
En definitiva, un entretenido libro sobre el rugby que a los no iniciados les servirá para conocer mejor la historia e idiosincrasia de este deporte.


04 junio 2020

SHACKLETON EL INDOMABLE - JAVIER CACHO


Shackleton fue uno de los exploradores polares más famosos de su tiempo. Actualmente eso es decir muy poco. Nadie conoce a ningún explorador, algunos conocen el nombre de algún montañero famoso, pero más por su labor mediática que por sus proezas exploratorias. Si tuvieramos que equiparar la labor del protagonista de este libro con una actividad similar, quizás lo más adecuado sería hacerlo con un astronauta: Armstrong, Aldrin, Collins, Pedro Duque o Miguel López Alegría, son conocidos por casi todos. En su época los exploradores eran los astronautas de la nuestra.
Shackleton nació en irlanda en una familia acomodada. Pronto se mudaron a Inglaterra y con pocos años ingreso en la marina mercante donde trabajó hasta que descubrió su vocación hacia la Antártida.
Pese a ser un reconocido explorador sus logros fueron nulos o más bien escasos. En su primera aventura no llegó al polo Sur y estuvo a punto de morir. A la segunda, le fue mejor pero se quedó a menos de cien millas. Luego Amundsen llegaría al polo y Scott, su viejo compañero y luego rival, moriría en el intento. Su tercera expedición se proponía atravesar el continente pasando por el polo. No llegó a desembarcar por que su barco quedó atrapado en el hielo, pero a cambio, él y sus hombres protagonizaron una de las más deslumbrantes gestas que se hayan llevado a cabo en las exploraciones polares. En esta misma bitácora ya dimos cuenta de esta aventura: Sur - Ernest Shackleton
Su última expedición se proponía descubrir si todas las islas que rodean la Antártida eran reales o sólo se trataba de icebergs o ilusiones ópticas producidas por la extrema claridad de la atmósfera polar. Tampoco pudo llevarla a cabo. Murió en la isla Georgia del Sur de un ataque al corazón. De allí partió para la mayoría de sus viajes polares y allí fue donde terminó su vida. 
Shackleton fue un hombre con don de gentes y habilidad para dirigir y engatusar a todo aquel con el que trataba, desde marineros a monarcas. Excelente orador, generoso a pesar de estar siempre endeudado y buen vividor. Un personaje por el que es difícil no sentir admiración y simpatía.