A TÍ DESOCUPADO LECTOR
Mario y Laura son dos gemelos que siempre han estado muy unidos. Cuando sus padres fallecen, Laura se va a estudiar a Tenerife porque quiere ser astrónoma y Mario se queda en Madrid. La vida de ambos volverá a ponerse patas arriba cuando a Mario le diagnostican un cáncer. Laura vuelve a Madrid y anima a su hermano a que vaya con ella a Tenerife para tomarse una vacaciones después de terminar sus sesiones de quimio. Allí Mario recae y debe ser ingresado en un hospital.
El día que debe recibir el alta, el cuerpo de Laura es encontrado asesinado en un paraje muy aislado del interior de la isla.
La Guardia Civil se pone al asunto y Mario conoce a una amiga de Laura con la que recorrerá la isla en una especie que yincana que les llevará por algunos de los lugares más mágicos de Tenerife. Al mismo tiempo, la guardia que dirige la investigación ve como su vida va cuesta abajo sin frenos y se refugia en la investigación, aunque eso está a punto de pasarle una factura que casi no puede pagar.
Todos los personajes arrastran un pasado tormentoso que aún no han conseguido superar.
El libro está entretenido pero para mi gusto hay algo que falla, y ese algo es muy importante.
Alerta de destripamiento.
Cuando leo una novela policiaca y hay que averiguar quién es el asesino, normalmente me paro unos segundos para intentar adivinar al culpable. Por regla general yerro el tiro por varios cientos de metros. En este caso me puse a pensar y no encontré a nadie que pudiera cuadrarme con el asesino. Ningún personaje tenía un motivo claro para asesinar a Laura. Eso me llevó a pensar que el Autor nos iba a presentar a un asesino de última hora. Y por una vez no me equivoqué. El asesino pasaba por ahí.
VALE




