Bartual es un funcionario de carrera, casado, con un hijo y una manía por el orden de caso clínico. Un día su mujer no aguanta más y le pone de patitas en la calle y pide el divorcio.
Un año después Bartual no sabe muy bien que hacer con su vida y decide salir a darse una vuelta y acaba en la Bodega Valero. Allí conocerá a un peculiar grupo de jevorros. Poco a poco irá haciendo amistad con ellos pese a ser muy diferentes a él, aunque el amor por el Rock le hace sentirse parte de algo.
Un día deciden hacer realidad sus sueños: pasearse desnudos por el patio de un colegio de monjas, robar un libro sobre exorcismos para salvar a un cura endemoniado tio de una de ellos, enseñar el culo al presidente de la Comunidad valenciana, escalar la fachada del palacio real y hacer una acción reivindicativa de la custodia compartida.
En el segundo libro una secta secuestra a una de los amigos y promete liberarla a cambio de una reliquia del mismísimo Jesucristo.
¿A qué no sabes, querido Desocupado Lector, que parte del Jesucristo se quedó en la Tierra después de que éste ascendiera a al Cielo? Pues esa es la supuesta reliquia.
Está entretenido, es mejor el primer libro que el segundo que baja un poco la intensidad y la frescura del primero.
Me he quedado con una gran frase:
LAS TONTERIAS QUE NOS SEPARAN, SON MENOS QUE LAS GILIPOLLECES QUE NOS UNEN.
VALE
