Sebastián Costa y Antonia Monterroso son unos Bonnie y Clyde a la española. Se dedican a atracar bancos y a vivir opíparamente. En una de éstos las cosas se tuercen y acaba como el rosario de la aurora. La pareja decide huir a Madrid con la esperanza de pasar desapercibidos en la gran urbe.
Una agencia de detectives contrata a un antiguo guardia civil, ex conmilitón de Costa, para que localice y si es posible atrape, vivos o muertos, a la pareja.
En Madrid las cosas se siguen complicando y ya no sólo les persigue la policía, si no también todos los gitanos de la capital que quieren cobrarse una deuda de sangre.
Un fallo de cálculo en el barrio de Tetuán acaba con un baño de sangre y algún protagonista muere en el tiroteo a tres bandas.
Nueva huida a Valladolid, pero esta vez cada uno por su lado.
Antonia engatusa a un siderúrgico vasco que además trata con piedras preciosas. Y Costa va detrás de Antonia para vengarse de ella, o no. No lo tiene muy claro.
La compra de las joyas acaba en otro baño de sangre y con Antonia detenida.
Costa decide salvarla.
Y finalmente la madeja se desteje.
Un libro tremendamente entretenido. Escrito a la manera de un folletín. Cada capítulo te deja con la miel en los labios. Hay que seguir leyendo.
Me ha llamado la atención los nombres de los personajes. Aunque algunos parecen puestos al tun tun, o como se dice ahora, random, otros se puede intuir claramente que tienen una doble lectura. Y hasta el mismo Autor se mete en su novela. Muy ingenioso y divertido.
VALE