George Smiley es una de las figuras más destacadas de las novelas de espías tan en boga durante los años de la guerra Fría a mediados del siglo XX. Sale como protagonista en varias novelas y en otras como secundario. Pero la personalidad del personaje y su atipicidad para ser un espía le hacen destacar sobre otros prototipos.
En esta ocasión Smiley tiene que abandonar sus vacaciones junto a su adúltera esposa para hacerse cargo de un nuevo caso.
Susana es una refugiada húngara que trabaja para Benati, también húngaro, y que regenta una pequeña editorial. Un día aparece por el local un individuo que dice venir a asesinar a Benati de parte de los servicios de inteligencia soviéticos, pero que Dios le ha hablado y le ha ordenado desfacer el entuerto. Susana sale corriendo y se lo dice a la policía que le pasa la información a Control.
Aquí es donde entra Smiley que con su carácter sosegado entrevista a Susana y va desenredando la madeja y averiguando los entresijos de la trama, hasta que casi se tenga que ver con su alter ego soviético, el mítico Karla.
El Autor es hijo del mítico John Le Carré y aunque el libro es interesante le falta una vuelta de tuerca. La trama tiene bastantes personajes, giros de guion y todos los ingredientes de estas novelas pero le falta un poco de pimienta.
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