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16 junio 2021

EL ÚLTIMO FRANCOTIRADOR - KEVIN LACZ


Kevin estaba en la universidad, bebiendo cerveza, yendo a fiestas y jugando al rugby cuando un 11 de septiembre varios aviones secuestrados por terroristas islámicos se estrellaron contra el World Trade Center y el Pentágono. En aquellos ataques murieron miles de personas. La vida de Kevin no volvió a ser igual desde entonces y se alistó en la marina para vengarse de aquellos que ordenaron hacer eso.
Pasó cuatro años de intenso entrenamiento para convertirse en un seal. Y supongo que durante esos cuatro años también hubo bastante charla psicológica. Yo no he dicho nada de lavado de cerebro ¿Te acuerdas, querido Desocupado Lector, de la película de Steven Seagal en la que unos malos secuestran un barco para robar unos misiles? Pues Seagal es un seal. 
Volvamos a la historia. Después de completar su adiestramiento es enviado a Irak donde caerá en el mismo equipo que Chris Kyle, la Leyenda. En esta misma bitácora ya dimos cuenta de su libro.
En Ramadi, durante los seis meses que duró el despliegue, los seal hacían funciones de vigilancia, patrullaje y eliminación de yihadistas. Iban por allí, tomaban al asalto un puesto de observación, normalmente una casa familiar, y desde su azotea disparaban a aquel, que según las normas de combate, fuera un yihadista. Así el Equipo 3 se apuntó una buena cantidad de muertes que les hizo llegar a lo más alto del escalafón.

El estilo del libro es totalmente maniqueo. Los soldados USA son los mejores, los más listos, los más brutos, los que más beben, los que mejor disparan. Y los seal, son la leche en bicicleta. No hay nada tan mortal como un seal con un abrelatas. Su misión es sagrada y la cumplen con agrado. Sólo desean matar y matar al mayor número posible de yihadistas. Y cada una de esas muertes se celebra como si se hubiera marcado un gol. Es una competición a ver quien mata más y mejor.
Por contra los yihadistas, son los malos, los salvajes vestidos con sudaderas, pantalones de chandal Adidas y sandalias, dispuestos a matar a los pobres americanos equipados solamente con lo que se ve en la foto que ilustra esta entrada. 

En fin que si no eres sobrino del Tío Sam o acérrimo defensor de la causa imperialista, este libro te parecerá un poco panfletoso. Si te quedas con el meollo y te gusta un poco la historia militar, sin duda se pueden extraer algunas cosas pero el tono es demasiado militarista y pro-americano.




 

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