Octava entrega del capitán Alatriste.
Aunque me he leído la colección completa, en esta bitácora no hay ninguna reseña sobre estas novelas.
El capitán Alatriste y Lope Balboa eran conmilitones en los tercios. Cuando éste muere en la guerra de Flandes, le pide a Alatriste que se haga cargo de su hijo Diego. A lo largo de los libros vemos como Diego y la relación que une a uno y otro va creciendo. En este momento Diego ya tiene dieciocho años y ya es un soldado con una cierta experiencia y algunas cicatrices.
Francisco de Quevedo y el conde de Guadalmedina reciben el encargo de preparar una acción que pudiera poner patas arriba el orden establecido en Europa. Para eso solicitan la ayuda de Alatriste y su tropa de secuaces que acuden a París al sonar de las monedas pero sin tener ni idea de a lo que se enfrentan.
Allí tomarán contacto con los tres mosqueteros y Athos y Alatriste se trabarán en un duelo dialéctico y dejarán pendiente sine die otro más a espada.
Diego se encontrará de nuevo con el amor de su vida, la joven Alquezar, que vuelve a Europa con su tío, una vez que éste se hiciera rico en las Américas.
Finalmente reciben el encargo, que mantendré en secreto, y el capitán y los suyos se desplazarán al sitio de La Rochela, donde los hugonotes están cercados por las tropas del rey y de su cardenal Richelieu.
Pues un libro que se lee bien. El Autor mezcla a sus personajes con los de Dumas y el resultado es bueno. Incluso Diego se bate con D'Artagnan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario