Han pasado unos meses desde la última aventura de Fetch. Ha dejado la bebida y por fin ha decidido que la Magia puede andar por ahí y que merece la pena intentar que todo vuelva a ser como era antes de que desapareciera.
El desencadenante de esta aventura es el hallazgo del hermano Benjamín espanzurrado contra el suelo. Éste era un ángel que perdió sus alas y que presuntamente, las ha recuperado por arte de magia. El descubrimiento de unas misteriosas quemaduras con forma de mano en el cuerpo del ángel deciden a Fetch investigar quién ha sido el causante, aunque todo apunta que la magia anda por ahí metida.
A partir de aquí destripo un poco el libro. Las conclusiones después de siguiente párrafo.
Investigando descubre que hay una genio suelta por ahí, que por medio de amuletos y rastros de magia consigue devolver momentáneamente su antiguo ser a los seres mágicos.
La genio y Fetch se hacen amigos y ésta le dice que si consiguen la corona de la reina hechicera que está en un lejano castillo puede que consiga controlar sus poderes y devolver la magia a la gente.
A partir de aquí se convierte en una odisea de estos dos personajes y tres más agregados.
¿Al final del camino Fetch encontrará la manera se seguir ayudando a los demás?
Conclusiones.
Pese a caminar por senderos ya trillados el libro es más ágil que la segunda entrega. Quizás por que la trama es más sencilla y el autor puede concentrarse más en la propia historia que en la liosa trama anterior. Este sí que me ha gustado.
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