Castilla, siglo XV.
Álvaro de Luna nació en Cañete, un pueblo de Cuenca. Su padre, noble de la casa de Luna falleció a los siete años y aunque lo reconoció albergó bastantes dudas no dejándole nada en herencia. Siendo adolescente, su tío, hermano de su padre y a la sazón arzobispo de Toledo le introdujo en la corte y fue nombrado paje del entonces príncipe Juan.
Supo hacerse un hueco en la corte y la dependencia del joven Juan II llegó a ser tan grande que hasta su madre, Catalina de Lancaster, que ejercía la regencia junto a su cuñado Fernando de Aragón, se preocupó sobremanera por tamaña influencia.
Siendo ya mayor de edad el rey, don Álvaro, empezó a acaparar puestos y fue en 1420, cuando Enrique de Aragón y varios nobles pro aragoneses intentaron, secuestrando al rey en Tordesillas, hacerse con las riendas del reino, pero el rey y su valido consiguieron escapar y desenmascarar la traición. Aunque el rey perdonó a los traidores, la influencia de don Álvaro, hizo que reconsiderara su opinión y les desterró y desposeyó de sus bienes.
La intención del favorito es que el rey fuera recuperando poder, en vez de repartir entre la nobleza tierras y títulos que le debilitaban cada vez más. Para ello contó con la ayuda de la pequeña nobleza. Incluso llegó a casarse por interés político con la hija de uno de estos nobles.
No obstante, la influencia del partido aragonés, aún era muy grande y presionaron al rey para que desterrara a don Álvaro de la corte. Destierro que cumplió en el segoviano pueblo de Ayllón.
El destierro apena duró año y medio y volvió a la corte con ánimos renovados y un plan para acabar de una vez por todas con el partido aragonesista. Llegó a probocar una guerra que ganó finalmente y acabo casi definitivamente con sus rivarles políticos.
También intentó acabar con el reino de Granada pero apenas consiguió alguna victoria y el ejército volvió a Castilla sin haberse esforzado demasiado.
Todo parecía ir bien. Pero el rey seguía sin tener descendencia fue casado con Isabel de Portugal que celosa del poder del valido, intrigo para que el condestable perdiese el favor real. Fue condenado a muerte y murió en Valladolid en 1453.
Don Álvaro de Luna ha sido una personalidad que ha dividido a los historiadores desde prácticamente el día de su muerte. Para unos su ambición y codicia por bienes y títulos era excesiva y su final fue bien merecido; para otros sólo buscaba el bien de Castilla y de su rey y todo lo hizo por amor y devoción a ellos.
En cualquier caso una novela bastante bien llevada. Es una especie de Juego de Tronos a la castellana.
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