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28 febrero 2024

ANÁBASIS - JENOFONTE

Después de que los griegos derrotasen a los persas y les expulsasen de Grecia, Atenas, Esparta y sus aliados se enfrascaron en la Guerra del Peloponeso que les tuvo entretenidos durante unos cuantos años. 
Mientras tanto los persas seguían con sus intenciones de conquistar la península helénica y el Rey Artajerjes II envió a su hermano Ciro el Joven a la península de Anatolia con el cargo de sátrapa y con la misión de preparar la invasión. 
Ciro se puso a ello y para ello contó con la ayuda de un espartano llamado Lisandro que a cambio de la ayuda económica de Ciro ayudaría a este a desbancar a su hermano del trono. Para ello Ciro contrato a diez mil mercenarios griegos. Cuando estuvo preparado se puso en camino atravesando el Asia menor y adentrándose en Oriente medio. Descendió por el Tigris hasta que se encontró con las tropas de su hermano, el Rey, en Cunaxa, donde fue derrotado y muerto.

Los mercenarios se vieron entonces en una situación comprometida. El Rey envió emisarios para saber sus intenciones, pero estos no quisieron decirle nada y se pusieron en marcha hacia el norte siguiendo la orilla del río. Los persas los persiguieron y hubo algunas escaramuzas. 

En una encerrona los persas liquidaron a todos los estrategos griegos y las tropas griegas descabezadas eligieron nuevos jefes entre ellos a Jenofonte. Este ordeno una disposición nueva de las tropas mucho más flexible y eficaz para enfrentarse a las asechanzas persas. 

Tras muchas penalidades alcanzaron el país de los actuales kurdos que les costó mucho atravesar, para finalmente llegar a ver el mar: Ta lata!

Pero el llegar al Ponto no fue el final de la aventura. El ejército quería llegar a Grecia y todavía tenía que atravesar muchos territorios enemigos y colonias griegas que no fueron muy hospitalarias con ellos. Después de muchas batallas y penalidades consiguieron llegar a Bizancio donde fueron contratados por un reyezuelo que los contrató pero que no cumplió sus promesas. Jenofonte fue acusado falsamente de haber cobrado comisiones ilegales. 

Al final, después de rehabilitar su nombre, Jenofonte abandonó el ejército y se retiro a un terrenito que le cedieron cerca de Esparta.

Aunque ya había leído en otras ocasiones esta obra, la diferencia es que ésta está anotada. La otra edición del la Biblioteca Clásica Gredos no tiene notas aclaratorias y algunas particularidades del texto quedan sin aclaración, que en este caso se agradecen.

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